Por Noelia Lavara
Suena a tópico, pero las nuevas tecnologías han dado un giro de 180º en todas nuestras vidas. Desde el teletrabajo, el envío masivo de documentos, fotos y otras utilidades para nuestro trabajo, hasta la banca a través de Internet, la telefonía IP o la creciente integración de los trámites administrativos en la Red... Ahora nos parece que tan sólo hace 15 años vivíamos en las cavernas.
Y eso que todavía en España nos queda mucho por exprimir a las increíbles herramientas que suponen Internet y el correo electrónico. No son muchas las comunidades virtuales profesionales que coexisten a través de la Red de Redes. Sin duda, todavía las pequeñas y medianas empresas patrias miran con recelo eso de relacionarse ágil y habitualmente con sus competidoras por temor a plagios, robo de clientes o contraofertas a sus mejores empleados. Por ello, las charlas virtuales sobre temas que afectan a un sector son casi insignificantes.
Sin embargo, los ejecutivos de asociaciones deberían potenciarlas, por todo lo que suponen de positivo para sus sectores concretos. Es cierto que estaríamos vendiendo una quimera si propusiéramos a nuestros socios participar activamente en una comunidad virtual en la que se intercambiara libre y sinceramente información de todo tipo.
Está claro que nadie va a contar a sus competidores el estado en el que se encuentra el desarrollo de un nuevo producto o cómo van las pruebas para conseguir un cliente importante; ni siquiera la manera en que va a montar su Intranet, aunque esto último esté al alcance de cualquiera con sólo solicitar un presupuesto.
Pero hay otras alternativas para ofrecer información -y de la buena- valiéndonos de comunidades virtuales. Pongamos por caso un determinado sector. Si usted fuera ejecutivo de una asociación de fabricantes de pinturas, sus asociados agradecerían enormemente tener acceso a una comunidad virtual con los técnicos pertenecientes a los principales proveedores de resinas, disolventes y otros compuestos químicos necesarios para la fabricación de los productos de sus socios.
En esta comunidad, usted, como moderador, podría plantear preguntas técnicas que ellos deberían resolver y debatir, dando lugar a una discusión enormemente enriquecedora para sus asociados. Siguiendo con este sector como ejemplo, la introducción de una nueva norma legislativa más ecológica para los barnices también podría arrojar serias dudas entre sus asociados, por lo que las consultas y discusiones entre varios bufetes de abogados tendrían una más que copiosa audiencia.
Lo mismo ocurriría si cediera la palabra a algunas empresas consultoras en certificación de calidad y les planteara tópicos acerca de la implantación de las normas industriales.
Y no crea que sería complicado reclutar a los “contertulios” adecuados. Bastaría con plantearles lo ventajoso que podría ser para ellos exponer cómo funcionan y cuáles son las ventajas de sus productos y servicios en la web de su asociación, que no es otro que el escaparate perfecto para cientos de los clientes de estas empresas, es decir, para sus asociados.
Sin ir más lejos, podría pasarles un mismo cuestionario con preguntas que le envíen sus asociados y que previamente usted haya recopilado. ¿De qué manera? Preguntando. Vía telefónica o vía mail, o mediante tranquilas conversaciones con sus miembros, que nunca están de más. No olvide anunciar previamente en su web o a través de los medios que mejor le funcionen habitualmente que en breves fechas su asociación va a promover un debate on-line sobre un tema determinado y que se admiten sugerencias y cuestiones varias.
Un último consejo. Analice, antes de lanzarse a crear una comunidad virtual profesional, cómo es su público objetivo, es decir, qué perfil muestran sus socios. Si, a pesar de sus pesares, no están muy familiarizados con el ordenador y las consultas on-line, ya sea a través de páginas web o del correo, incíteles a consultar estas dos herramientas determinantes para sus negocios mandándoles mensajes cortos de móvil (SMS) con los titulares de las principales conclusiones. Asimismo, recuérdeles siempre la dirección de su página web.