Por Noelia Lavara
En la anterior entrega de este artículo recalcábamos la importancia de elegir a los integrantes adecuados de las las tormentas de ideas, y el cómo tomar en cuenta algunas consideraciones a la hora de invitar a un empleado determinado podía marcar la diferencia. En esta ocasión, ofreceremos algunas pautas que debería cumplir cualquiera que asista a un encuentro de estas características y que usted, como moderador, haría bien en adoptar.
-Invite a unas 10 o 12 mentes creativas, pero evite a aquellos que habitualmente, y desde tiempos inmemoriales, llevan las riendas de la organización. Está claro que si no han sido capaces de aportar ideas frescas a la asociación hasta la fecha, difícilmente podrán sorprenderle con una propuesta genial. Además, puede que consideren esta reunión como un atentado directo hacia su gestión o sus personas. Es más, es muy probable que su posible asistencia derivara en un boicot a cualquier cosa que signifique cambio.
-Es preferible que busque gente un poco “irreverente”, insatisfecha o crítica, aquella que muestra su desacuerdo en cualquier foro del sector, siempre y cuando, claro está, sus críticas tengan sentido o intenten ser constructivas, en el sentido de que aporten soluciones alternativas sensatas.
-Hay asociaciones en las que la presencia de la Junta Directiva en estas reuniones equivale a un “corte de rollo” inmediato, porque son identificadas como “la autoridad”. Si en su asociación raras veces surge la creatividad en presencia de estos socios, no cuente con ellos. Convoque a éstos en otra ocasión, o inmediatamente después, para analizar las conclusiones.
-Si es necesario, garantice el anonimato. Es decir, asegure en persona a cada uno de los integrantes de la reunión que sus ideas serán tenidas en consideración, pero que no necesariamente deberán ser defendidas por aquel que las formule en la Asamblea General.
-Asegúrese de que la reunión es divertida, creativa e incluso un poco “loca”. Plantee propuestas polémicas, aunque inmediatamente aclare que sería imposible llevarlas a la práctica. Mueva a sus integrantes a la sana discusión. Se sorprendería saber cuántas ideas inicialmente imposibles fueron llevadas a la práctica tras un pequeño “cambio de planes”.
-En este ambiente de diversión, excitación e incluso risas, seguro que surgen más propuestas distintas y eficaces que si el encuentro está movido por la preocupación y la presión. Así que esta será otra de sus tareas como moderador. Comience por reírse de usted mismo y sus propuestas, esto hará que nadie esté intimidado y tenga miedo de hacer el ridículo.
-Por último, pero no menos importante, elija a alguien extremadamente discreto, trabajador y fiable de entre sus empleados para grabar y tomar notas de todo lo hablado en la reunión, a fin de estudiar a posteriori cada una de las propuestas. La confidencialidad debe ser absoluta, incluso entre otros miembros de la asociación. Asimismo, busque un lugar muy cómodo y acogedor para celebrar la reunión, con acceso a comida y bebida en la misma sala por si el encuentro se hace extremadamente interesante y se alarga. Sería una pena que esa especial veta de inspiración que a veces se alcanza se interrumpiera inncesariamente.